domingo, 11 de octubre de 2009

11
me arrodillo en la alfombra dejándome llevar por mis ojos que se derriten frente a la imagen de un hombre muy alto, completamente rojo con tres piernas y siete brazos. Su pelo, sus ojos son completamente negros zafiros incandescentes, hinca los dientes (sin miedo)
zafiros incandescentes, sus dientes de oro muerden mi cuello en el crepúsculo, su lengua ágil se mueve permitiendo la salida de siete rayos de luz que atraviesa la ventana iluminando la noche. veo un auto ahí afuera, alguien me espera, es por eso que mi deseo es estar dentro de casa, mirándonos, poseídos por el llanto, agradeciendo por el sol, por los pasos y por sobre todas las cosas que el deseo se cumpla

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